miércoles, 20 de abril de 2011

Hola!!

Los invito a todos a lo que será la presentación del pirmer poemario que acabo de publicar. Será este miércoles 27 de abril, en el Centro Cultural del CAFAE-SE (Av. Arequipa 2985, San Isidro-Lima). Los esperaré!!

http://www.elsusurrodelacolibri.blogspot.com/

miércoles, 15 de diciembre de 2010

martes, 9 de noviembre de 2010

Un hermoso poema:

Fonte oculta

Entre umas pedras metida,
Rolando clara e modesta,
No coraçao da floresta
Vive uma fonte escondida.

Receosa de ser ouvida,
Talvez abafando um ai,
Quase sem queixa ou murmúrio
Fluindo vai;

E de ser vista receosa,
O vivo fio adelgaça;
E assim ignorada passa,
Passa ligeira e medrosa.

Tal em alma desditosa
Que já nao ama nem cre,
Se escoa um fio de lágrimas
Que ninguém ve...

(Autor: Alberto de Oliveira)

jueves, 3 de junio de 2010

El beso...

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
(Rayuela-Julio Cortázar)

jueves, 25 de marzo de 2010

¡Esto es el colmo!

Si por lo menos se tomaran el tiempo necesario para analizar a fondo la situación educativa eminentemente catastrófica en la que se encuentra nuestro querido país, podría tomarlo con más calma. Pero sucede que no. Sucede que es todo lo contrario.

La ley 29510 que se acaba de promulgar es una verdadera ofensa a la inteligencia de todos los peruanos, más allá del hecho de estar a favor o en contra de ella. Y es que no resulta complicado darse cuenta que la promulgación de esta ley, que da carta blanca a todos los profesionales de las diferentes carreras existentes a ejercer la docencia en el área de su especialidad, en colegios públicos o privados, sin haber recibido una formación pedagógica, es una forma burda de pretender palear de alguna manera la situación de desempleo y subempleo en el que se encuentran miles de profesionales en el Perú.

Esa no es la manera, señores. Ideen otras formas. Utilicen más su raciocinio y déjense de facilismos, que a la larga solo harán más trágica la realidad educativa en el país, tanto a nivel de gestión (por la corrupción que impera, pensemos nada más en las UGELES) como a nivel de la enseñanza.

Claro, es muy conveniente. Los profesionales que se encuentren desempleados pueden acceder fácilmente a un puesto en el sector educativo y el resultado será la mejora de la calidad de la enseñanza. ¡Por Dios! Ese cuento no se lo cree nadie que tenga un mínimo de capacidad analítica. Según algunas infelices opiniones de congresistas que, por lo visto, necesitan conocer más a fondo la problemática educativa en nuestro país, antes de atreverse a opinar; para alcanzar un mejor nivel en la educación “se necesitan profesionales de alta calidad y estos no son necesariamente docentes de profesión” (congresista Werner Cabrera, El Comercio 25/03/10).

Traduciendo: los profesores (profesionales de baja calidad) son los que han sumido a la educación en lo que es, un completo desastre; por lo tanto, estos deben ser sustituidos por profesionales de otras áreas que están mejor capacitados, sin importar si estos últimos han seguido estudios de pedagogía o no.

¿Y dónde queda el presupuesto irrisorio que el gobierno brinda al sector educación? ¿Dónde queda la creación, a diestra y siniestra, de institutos pedagógicos que forman profesores sin cumplir con los más mínimos estándares de calidad? ¿Dónde queda la responsabilidad del gobierno por la proliferación de facultades de educación de universidades que ni siquiera cuentan con las garantías mínimas? ¿Dónde quedan los contenidos curriculares que no guardan relación alguna con la realidad de nuestro país? ¿Dónde quedan tantos otros aspectos que hacen que nuestra educación sea una de las peores del continente?

Muchos podrían pensar que este paso que se ha dado, si bien no subsana todos los “huecos” que existen en nuestra educación, es un primer paso hacia la mejora de la calidad de la enseñanza, dado que, con las evaluaciones hechas a los docentes, quedó comprobado que muchos de ellos no poseen las capacidades ni conocimientos mínimos para desempeñarse como tales.

Que muchísimos profesionales de la educación no estén bien preparados, lo acepto. Que otros muchísimos profesionales de otras carreras superen grandemente en conocimientos a los docentes, también lo acepto. Que muchos de estos profesionales de otras carreras, ajenas a la educación, puedan desempeñarse exitosamente como docentes, también lo acepto. Lo que como profesional de la educación, formada durante cinco largos años en una universidad, no acepto, es el hecho de que de que, sin previa investigación, sin un interés serio por cambiar la situación educativa en nuestro país, me vengan a decir, sin más, que cualquier otro profesional tiene carta blanca para poder desempeñarse en mi área, y no solo eso, que tengan la desfachatez, como lo han tenido algunos, de afirmar sin ningún respeto, que inclusive estos otros profesionales lo pueden hacer mejor que yo. Eso no lo acepto. Y al decir esto no peco, para nada, de soberbia, en la actual coyuntura ni vendría al caso, dado que más bien se está insinuando, o mejor dicho, se está afirmando, que nosotros los profesores podemos ser superados con absoluta facilidad por otros profesionales (¡en nuestra propia profesión!). Estoy completamente segura que muchísimos colegas míos piensan exactamente lo mismo.

Pero eso no es todo. No es que yo me atreva a lanzar en estos términos mi disconformidad solo porque me sienta sumamente ofendida o porque vea que la carrera magisterial sea subvalorada y hasta vejada. No es solo eso. Tengo otros argumentos:

¿No es acaso iluso pensar, si reparamos nada más en los sueldos que perciben los profesores, que profesionales altamente calificados de las diferentes especialidades podrían encontrar atractiva la posibilidad de desempeñarse como docentes de primaria o secundaria y, más aún, que estos profesionales brillantes lleguen a mejorar la calidad de la enseñanza en los colegios estatales? La respuesta es evidente: claro que no. Porque, precisamente, mientras más brillantes y más capacitados, mayores demandas salariales tienen los profesionales de cualquier rama, sean estos médicos, abogados, ingenieros, profesores, etc; así como mayores demandas sociales, entre otras. Esa es la razón por la que los colegios privados, por ejemplo, cuentan con planas docentes de mayor nivel frente a los colegios estatales (para que los congresistas mal informados lo sepan).

Las facultades de educación de las principales universidades del Perú tienen mucha responsabilidad, creo yo, de que esta situación haya llegado al extremo al que ha llegado. Por no preocuparse por mantener el prestigio de nuestra carrera, por no preocuparse por brindar una preparación altamente competitiva, por dejar que el conformismo y el letargo se apodere de las aulas de clase (repletas de estudiantes deseosos de formarse lo mejor que puedan, para luego salir a formar a la sociedad entera), tal como se apoderaron de sus mentes.

La educación es la base de una sociedad fuerte, desarrollada, inteligente. ¿Hasta cuándo vamos a seguir pregonando eso sin hacer nada concreto e inteligente para que en lugar de ser una frase casi cliché sea una realidad tangible?